¿LA PÉRDIDA DE NUESTRA DEMOCRACIA, O LA PERDIDA DE NUESTRA DEMOCRACIA?

En Chile todos hemos vivido en democracia, aunque sea una parte de nuestras vidas. La hemos saboreado, hemos visto cómo nació después de Pinochet, cómo se ha desarrollado, cómo ha mutado, y lamentablemente cómo la han enajenado a poderes económicos, de influencias globales, y porque no decir ideológicos.

Si en algo estaremos de acuerdo es que la política esta corrompida, por distintos poderes, y que con sus influencias dirigen la vida de millones que no pueden hacer más que esperar a votar por su próximo verdugo.  Cada día los grupos de poder se reúnen sin que nos demos cuenta, para ponerse de acuerdo como debe ser el ciudadano chileno. A través de los medios somos bombardeados con publicidad, diciéndonos que pensar, sentir, vivir, comer, y hablar. Cada “pensador” cree que su idea es única, que es la solución a esta sociedad, tal vez lo sea tal vez no.  Sin embargo no se puede obligar a nadie a pensar o sentir de una manera, es antinatural.

Hoy eso debe parar de alguna manera, no podemos tener un país controlados por las personas que tienen más ambición del País. Cada político sin dudarlo vendería a su madre con el fin de tener más poder. Antiguamente no se notaba, las noticias eran calladas de inmediato, hoy de igual forma se censuran muchas noticias, sin embargo los medios independientes, que no faltan, ponen a disposición del buscador, la información, por el momento a unos pocos clics.

Es por esto que la política está pasando por un momento caótico, ninguna persona con dos dedos de frente cree que ellos nos sacarán de este caos.

Cada cuanto, sale un prócer nuevo levantando una bandera de lucha por una causa, nosotros los votantes, un poco ilusos, y un poco esperanzados, como estamos de alguna forma molestos con los “antiguos”, votamos a los nuevos. Con el tiempo estos mismos se malean, cayendo en el lado oscuro.  Y como los votantes se van renovando con los años, el ciclo de dominación se mantiene por generaciones. No es coincidencia que los hijos de los presidentes lleguen a ser también de los mismos, las cúpulas de poder se cuidan, se atesoran como lo que son, la fuente de la riqueza y el poder.

Nos dan migajas de nuestro pan, nos permiten hacer cosas, nos prohíben otras, y nosotros enajenamos nuestras vidas por el bien mayor, por la seguridad, por la ilusión de que alguien, en la capital se está encargando de los problemas de nuestras sociedad. En fin somos ovejas de un rebaño y ellos los pastores.

Y así nosotros de a poco perdemos libertad, de pensar, de sentir, de vivir, de hablar. De a poco no podemos tener opinión, por temor, por no pensar como las masas y su opinión se va acallando cada día más…

Pero no todo está perdido, somos una nación fuerte y guerrera, nacemos luchando y morimos por generaciones luchando. Hoy con los mismos medios que nos controlan podemos organizarnos, sacar a los poderosos de sus cúpulas de poder, pero para eso debemos organizarnos y ponernos de acuerdo. No solamente los poderosos, ni los grupos que más gritan. Debemos escuchar a cada uno, y que la mayoría sea la que decida el futuro de nuestra nación.  Que la voluntad Soberana sea escuchada siempre.

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